jueves, 23 de mayo de 2013

El error de no aprender de los errores...


Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia (Ramón y Cajal).

Y cuan cierto es que el pueblo español en el arte de errar es manifiestamente diestro, mostrando una habilidad inigualable para el tropiezo y el descalabro continuo, posiblemente algo propio de la idiosincrasia de los pueblos de raíz latina o más bien de su idiocia. De un pueblo que es capaz de venerar a un rey, reconocido por su carácter traicionero, al grito de "vivan las caenas", se puede esperar cualquier cosa, pero que este pueblo no haya sido capaz de modificar ni una sola de sus estructuras mentales en mas de dos siglos, solo puede ser prueba evidente de lo enferma y postrada que mal vive nuestra nación desde que se inauguró este periodo de la historia que dimos en llamar contemporánea.

Aun así, y siendo conocedor de nuestra abrumadora ausencia de virtudes colectivas, todavía algunos nos sorprendemos y nos sentimos decepcionados, quizá en la inocencia del que aun espera algo de luz entre tantas sombras, al comprobar como todavía hay gente que ve en un posible retorno de Aznar, la solución a nuestros males, el remedio a nuestras desgracias y el fin de toda las penurias que aquejan a la Patria, nada mas y nada menos que el aprendiz de brujo convertido en maestro de ceremonias del tétrico espectáculo por el que a modo de tragicomedia discurren los destinos patrios.... 

¿Aznar?, No, gracias... o es que quizá no fue él y sólo él, quien entregó a los separatistas los instrumentos que hoy utilizan para hostigar, humillar y poner de rodillas a la nación, es que quizá, no fue él y solo él, quien puso las bases de una economía basada en la especulación y la estafa, generando con ello una burbuja inmobiliaria, que ha sido una de las grandes causas de nuestra quiebra, o es que quizá no fue él y sólo él, quien abrió las puertas a la inmigración descontrolada bajo el torticero pretexto de que sin estos sería imposible hacer frente a las pensiones del mañana, propiciando un efecto llamada que ha puesto en peligro nuestra propia identidad como nación, hundiendo nuestro estado del bienestar y colapsando nuestros servicios con bolsas de paro descomunales, es que quizá no fue él y sólo él , quien desnacionalizó y mal vendió por unas pocas migajas, lo poco que quedaba de nuestra industria y entramado productivo, o es que quizá no fue él y sólo él quien nos metió en el euro falseando las cuentas, encareciendo con ello la vida de los españoles y enriqueciendo a bancos y banqueros, es que quizá no fue él y sólo él quien representó el mas vil, rastrero y por supuesto innecesario de los servilismo con los yankees, avergonzando con ello a cualquiera que realmente se precie de llamarse español, o es que quizá no fue él y sólo él, el cobarde y mentiroso incapaz de hacer frente con valentía a los acontecimientos del 11M, avocando a esa patria que ahora dice querer defender, a una de las etapas mas miserables e indignas de nuestra historia y arrojando al país hacia los brazos del azote de nuestro tiempo, personificación de la antiespaña y de nombre Zapatero, como el que entrega a un moribundo al matasanos y enterrador.

No!!!, no podemos, es mas no debemos vivir permanentemente en la indignidad y en la pobreza de buscar la salvación en alguien que, como Aznar, ha sido parte del engaño, partícipe de nuestra destrucción y ruina política, económica y moral como pueblo, a aquel para el que la Patria solo se reduce a los intereses ocasionales de un partido, el suyo. Decía alguien alguna vez, que "Para servir a la patria nunca sobra el que llega ni hace falta el que se va", cuanta razón, España necesita a sus mejores mentes, savia nueva, hombres y mujeres de carácter y convicciones, que den lo mejor de si mismos para regenerar la nación y que nos liberen de tanta podredumbre y mediocridad...haberlos haylos, es el pueblo el que debe encontrarlos en su vientre y hacerlos caminar, allanarles el camino, esa es la respuesta y no apuestas caducas que solo conllevan a mas frustración y decadencia....

Juan Sergio Redondo Pacheco (es articulista del Alcazar de Ceuta)

miércoles, 2 de enero de 2013

La Toma de Granada y el fin de la Reconquista.


El Alcazar de Ceuta. 02/01/13. España cumplía ya siete siglos de invasión musulmana. Durante todo este tiempo, los reinos cristianos del norte habían resultado hostiles a los árabes, y en los últimos doscientos años se había iniciado un fuerte proceso de reconquista que había provocado las caídas de Córdoba y Sevilla en el siglo XIII. La toma de Granada pasó a convertirse en la campaña final del reino musulmán. Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, se disponían a conquistar para las huestes cristianas el último reducto árabe en la península.

La guerra de Granada entre los reinos cristianos y los musulmanes se hizo inevitable ya desde 1479. Fernando de Aragón se había casado con Isabel de Castilla una década antes, cuando ambos eran adolescentes. En 1474 murió el hermanastro de Isabel, Enrique IV, y la guerra civil dividió a la península durante cinco años. Isabel triunfó en 1479, justo el año en el que Fernando se convertía en rey de Aragón, Sicilia y Nápoles.

Los Reyes Católicos tenían convicciones fuertemente religiosas, con lo que la idea de iniciar una cruzada contra el invasor musulmán era algo que tenían muy en mente. Isabel y Fernando sólo necesitaban una excusa para declarar la guerra al moro. Y la verdad que no se tomaron demasiado tiempo para buscarla.

La religión fue una de las razones fundamentales. Castilla y Aragón superaban en riqueza y población al reino de Granada, a pesar de que muchos militares voluntarios llegaron a Granada desde Marruecos a través del Estrecho de Gibraltar. Pero este flujo se cortó justo en el momento en el que la cristiana Portugal se apoderó de la parte africana del Estrecho, con la reconquista para la cristiandad de Ceuta en 1415, con lo que el apoyo magrebí a la causa nazarí disminuyó.

El matrimonio entre Fernando e Isabel había vuelto a unir a los reinos españoles de manera decidida en su cruzada contra los musulmanes. La caída de Constantinopla en 1453 también desempeñó un papel importante, ya que los cristianos buscaban compensar esta derrota ante los turcos. Desde Roma, el Papa dio todo su apoyo al plan español.

Desde la caída de Córdoba, Granada había sido obligada a pagar tributo a Castilla. Los emires de Granada se negaron a pagar durante algunos años, y esto se convirtió en otra de las razones fundamentales para la guerra. No obstante, la chispa acabó de encenderse definitivamente el 26 de diciembre de 1481, cuando las tropas granadinas, en represalia por las incursiones en la frontera española, tomaron la fortaleza de Zahara en una audaz incursión nocturna, llevando a la esclavitud a los habitantes del pueblo.

Los castellanos golpearon dos meses más tarde, atacando el castillo de Alhama, ya en Granada. La guerra había comenzado. Granada tomó la iniciativa en la guerra. Fernando, en su intento de tomar la fortaleza musulmana de Loja en julio de 1482, acabó derrotado, sufriendo además la muerte del Gran Maestre de la Orden de Calatrava. A su vez, las tropas del emir Abu el Hassan, también derrotaron al Gran Maestre de Santiago en los montes de Málaga. El sacrificio hispano por devolver a la cristiandad al reino granadino, fue épico.

Celoso de la victoria de su padre en Málaga, el príncipe Boabdil, futuro Mohammed XII, se dirigió contra una fuerza española afincada en Lucena. Boabdil cayó en una emboscada y fue capturado. Acordando la paz con los españoles, pudo volver rápidamente a casa, y una vez allí, iniciar una guerra civil contra su padre.

Después de una serie de incursiones fronterizas, Fernando regresó a la ofensiva en 1485. Sus fuerzas comenzaron a asediar un castillo tras otro. Entre tanto, Abu el Hassan moría, tomando su reino su hermano Al Zagal, quien continuó la guerra civil contra Boabdil. Boabdil juró al fin lealtad a su tío, y éste le dio el mando de Loja, que rápidamente entregó a Fernando.

En 1487, Fernando logró otro hecho fundamental: la toma de Málaga. A partir de ahí, el rey español inició una campaña en el extremo oriental de Granada, invadiendo gran parte del emirato. Tierras y castillos de Al Zagal fueron cayendo en manos cristianas.

A finales de 1489 Al Zagal renunció finalmente a la lucha, retirándose a un pequeño pueblo en la montaña. Boabdil, en un arrebato, tomó el mando del reino e instó a la población a resistir. Fernando no tuvo más remedio que iniciar el asedio a Granada por mar. Tras 18 meses de intensos combates, en enero de 1492, pudo entrar triunfador en la ciudad. Boabdil y sus gentes tuvieron que abandonar Granada con lágrimas en los ojos…poniéndose con ello fin a siete siglos de invasión musulmana de la Península Ibérica.

Hoy unas vez mas y con mayor honor conmemoramos tal gesta, para mayor gloria de nuestra Patria y de la Cristiandad. Desde el Alcazar de Ceuta os deseamos, un Feliz Día de la Toma. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Manifiesto General de la Coordinadora por la Vida del 28-D de 2012 en el Día del concebido y no nacido.


28/12/2012. Una vez más, desgraciadamente, tenemos que volver a concentrarnos en toda España, ante Parlamentos, sedes de partidos o centros de la muerte para clamar por el fin de esa legislación inmoral e ilegítima que ha permitido, según los últimos datos oficiales hechos públicos, que el año pasado 118.359 niños fueran asesinados en el vientre materno con un incremento anual situado en torno al 4.7% con respecto al año anterior, desmintiendo a quienes afirmaban que con la nueva ley descendería el número de abortos y pese a que las cifras son inferiores a la realidad debido al reparto masivo y gratuito de píldoras abortivas que es otra forma de legalizar el asesinato sin que deje remordimientos morales. Cifras terroríficas de un negocio inmoral cuya geografía crece territorialmente tanto con los gobiernos populares como con los gobiernos socialistas.

Lo hacemos un 28 de Diciembre, recordando aquella otra legislación inicua que permitió, por mero interés político, al servicio del deseo bastardo de mantenerse en el poder a cualquier precio, el asesinato masivo de inocentes en los tiempos de Jesús, reclamando, al mismo tiempo, que este día sea proclamado oficialmente, tanto a nivel nacional como autonómico y municipal, como Día del Concebido y aún no nacido. Un Día al año para que los españoles sean conscientes de esa monstruosidad oculta bajo la cobardía de unas siglas, IVE, que son el último escalón para hacer invisible socialmente ese asesinato legalizado que es el aborto.

Comparecemos para ello, ante la opinión pública, en una Coordinadora por la Vida que deberá continuar realizando acciones conjuntas, mediante la presión a los políticos y la concienciación de los ciudadanos, formada por partidos y asociaciones, organizaciones de la sociedad civil, compuesta por hombres y mujeres que en toda España, con la letra menuda, día a día, trabajan para que el Derecho a Vivir, erradicado en nuestra nación por decisión política y sostenido por el duopolio que forman el Partido Popular y el PSOE, se transforme en una realidad y no sea uno más de esos derechos irreales proclamados en pomposas declaraciones y vulnerados sistemáticamente por el poder político.

Coordinadora de hombres y mujeres como los que cada día veinticinco se reúnen a las puertas de los centros de la muerte para rezar por aquellos que no han podido ver la luz; hombres y mujeres como los que con un enorme sacrificio personal, azotados por la incomprensión, informan a las mujeres que acuden, muchas veces por desesperación, por insolidaridad, por falta de apoyos sociales, vencidas por situaciones extremas, de que aún en el último instante pueden dar una oportunidad a la vida, rescatando así a estas víctimas inocentes, que son los niños aún no nacidos, de una muerte segura.

Estamos aquí porque, a pesar del signo de los tiempos, seguimos creyendo que el Derecho a la Vida es el derecho primigenio del hombre y por el que empieza el respeto a su dignidad.

Nos reunimos aquí para afirmar que el Derecho a Vivir es un absoluto, que no existe un aborto bueno y un aborto malo, que no se puede afirmar que se defiende la Vida y al mismo tiempo ser partidario o mantener legislaciones que permiten el aborto según qué supuestos;porque cuando se trata de defender la Vida no cabe practicar reserva mental alguna, ni buscar argumentos leguleyos o aplicar, para acallar la conciencia, una cómoda moral situacional. Ni es posible afirmar, como hace el gobierno, que se puede defender la Vida, defender los derechos del no nacido y no reconocer el aborto como un derecho mientras existan leyes que permiten asesinar a un niño en el vientre materno.

Los que hemos salido a la calle, una y otra vez, de forma masiva o minoritaria, lo que proclamamos es que no queremos ni “Ley Aído”, ni “Ley Gallardón”, ni leyes como la socialista de 1985 y hoy asumida como propia por el Partido Popular, que según nos indica el actual presidente del gobierno debe ser aceptada porque existe consenso político sobre la misma y es constitucional. Lo que queremos poner de manifiesto es que no admitimos leyes abortistas, que nos da igual que sean populares o socialistas las que las hagan o las mantengan; que lo que pedimos, lo que reclamamos y por lo que luchamos es por la prohibición absoluta del aborto en España. Porque el aborto, por encima de lo que afirmen las leyes, por muchas sentencias leguleyas del Tribunal Constitucional que se acumulen, no es un derecho, es sencillamente un crimen.

Nosotros también formamos parte de la España indignada; nos sublevamos y nos revelamos ante la pasividad con la que se miran las cifras del asesinato de inocentes, como si estas vidas, despreciadas socialmente, no tuvieran valor alguno. Nosotros somos parte de la España rebelde ante ese pretendido consenso social que favorece la expansión de una cultura de la muerte a la que es preciso combatir.

En estas fechas del 28 de Diciembre, de una forma o de otra, todos, hace un año, pedíamos a este gobierno que acumula el mayor poder político y territorial de la democracia, que diera un paso adelante, que frente a la tolerancia pasiva o a la legislación activa a favor de la “cultura de la muerte”, diera una oportunidad a la “cultura de la vida”; que iniciara la necesaria regeneración y se pusiera fin al aborto en España. Ha sido como llamar a la puerta de quien para no oír ni a los ciudadanos ni a su conciencia sube los decibelios de la televisión para no escuchar la llamada. Un año después, pese a la inmensa capacidad de acción que otorga una mayoría absoluta sin precedentes, ni una sola medida a favor de la vida ha sido adoptada por el gobierno y, mientras los vientos dela crisis hundían las ayudas a la maternidad pero se mantenían intactos los convenios económicos con las clínicas abortistas, ni tan siquiera ha tenido el valor político de derogar, tal y como prometió, algunos aspectos de la llamada Ley Aido.

Queremos hoy aquí, en este día de lucha por la Vida, denunciar públicamente el enorme negocio que supone el aborto en España; denunciar a quienes se están lucrando con la muerte y romper la invisibilidad social que merced al vil metal disfraza su faz execrable con el éxito económico y la consiguiente honorabilidad pública.

Queremos pedir a los políticos que se declaran católicos, que forman parte de organizaciones católicas, que están en los Parlamentos y en los Ayuntamientos, coherencia con sus creencias; que dejen de estar encadenados al miedo a perder el escaño y el beneficio, porque si renuncian a sus planteamientos, a su visión del hombre y del mundo, como hasta hoy han renunciado, amparándose en una moral restrictiva y situacional, autoengañándose y autojustificándose, ante algo tan simple como dar un Sí a la Vida y un No al aborto -a cualquier tipo de aborto- estarán renunciando a defender el primer derecho del hombre y acabarán vulnerando, si fuera necesario, todos los demás.

Somos conscientes de que el problema, el mal, no está sólo en la existencia de la legislación abortista. Asumimos que la prohibición no implica su desaparición, entre otras razones porque el veneno se ha infiltrado en la sociedad y alentada por el poderoso lobby abortista, por quienes niegan la trascendencia del hombre, existe una porción importante de la opinión pública, especialmente entre sectores jóvenes, que, por desinformación o por egoísmo, asume la idea de que el aborto no es más que un método anticonceptivo más, porque no reconocen la existencia de la vida desde el momento de la concepción.

Desde aquí, en este 28 de Diciembre, Día del Concebido y aún no nacido, queremos pedir a las administraciones públicas un compromiso activo con la Vida; el desarrollo de campañas institucionales y educativas, especialmente dirigidas a los jóvenes, que pongan de manifiesto la realidad y la crueldad del aborto.

Somos conscientes de la difícil situación económica que nos atenaza, pero precisamente por ello consideramos necesaria la habilitación de partidas presupuestarias, tanto a nivel autonómico como local, para impulsar la natalidad, para dar posibilidades reales a la vida, porque también así se lucha contra la crisis invirtiendo en nuestro futuro como sociedad.

¡Ojalá la vida pública de esta Coordinadora fuera corta! ¡Ojalá, dentro de unos meses tuviéramos que anunciar que, tras la prohibición definitiva del aborto en España, nuestra labor en este campo se consideraba concluida! ¡Ojalá las organizaciones civiles que luchan por la Vida tuvieran que trabajar sólo para ayudar a las madres y solventar situaciones extremas! ¡Ojalá no tuviéramos que seguir saliendo a la calle para defender el Derecho a Vivir desde el momento de la concepción hasta su fin natural!

Mientras aguardamos, sin desfallecer, continuaremos presionando y, sobre todo, rezando por el alma de aquellos que merced a las leyes humanas no pudieron ver la luz.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Hasta 40 organizaciones se unen en las concentraciones contra el aborto


Diario Ya. Hasta cuarenta organizaciones se han adherido a las concentraciones que se celebrarán en España este 28 de diciembre. En Madrid, frente a la sede del PP en la cale Genova. Estas son las organizaciones, convocadas por AES:

ENTIDADES CONVOCANTES  DE LAS CONCENTRACIONES DEL 28-D: 

AES - Alternativa Española
ACSA - Asociación Cruz de San Andrés
Foro ARBIL
CTC - Comunión Tradicionalista Carlista
DNE - Derecha Navarra y Española

ENTIDADES ADHERIDAS A LAS CONCENTRACIONES DEL 28-D: 

Alerta Genocidio Cristiano
Alternativa provida
Asociación Católica Quiero Vivir (Barcelona)
Asociación coordinadora por la vida de La Rioja
Asociación Cultural Baluarte de Ceuta

Asociación cumbres del Teide
Asociación de Familias cristianas
Asociación de Jóvenes del Santo Rosario Perpetuo AJSRP
Asociación Derecho a Vivir
Asociación Editorial Tradicionalista
Asociación Juvenil Cruz de Borgoña
Barcelona es Vida
Centro Jurídico Tomás Moro
Círculo "AMAVI" de atención integral a la mujer embarazada
Círculo Carlos VII (Bilbao)
Círculo Nuestra Señora de los Reyes (Sevilla)
Críame (Centro Riojano de Información y Ayuda a la Mujer Embarazada)
Elige la vida 
Esto solo lo arreglamos sin las autonomías
Foro Alfonso Carlos I
Foro Santo Tomas Moro
Foro Universitario Francisco de Vitoria
Hispania Info
Historia y Cultura
Juventud y Valores
Juventudes Carlistas
Partido Conservador Democrático
Partido Estim Soller (Mallorca)
Plataforma cívica familias cristianas 
Plataforma Grito Contra la Usura
Plataforma La Vida Importa
Plataforma por la vida y la mujer
Revista Ahora Información
Socorro Blanco
Unidos por la Vida
Vita et Veritas
El Alcazar de Ceuta

jueves, 6 de diciembre de 2012

Ordenes Militares Españolas (III): La Orden de Calatrava.


Orígen y evolución

Fue fundada en el año 1158 por el abad Raimundo de Fitero para defender de los moros la villa de Calatrava, siendo aprobada su constitución por el Pontífice Alejandro III, según Bula expedida el 25 de septiembre de 1164, confirmada después por Gregorio VIII y por Inocencio III. El fundador adoptó para ella la regla de San Benito y Constituciones del Císter, y los monarcas la enriquecieron con multitud de donaciones, siendo asimismo muy valiosos los privilegios que le concedieron reyes y papas, entre los que mencionaremos los siguientes: gozaba la Orden del derecho de diezmo desde el puerto de Yébenes hasta el del Muradal, y del de portazgo desde Agaz hasta tierra de moros sobre las recuas que desde Toledo fuesen a Córdoba, o desde Caprilla, Gafek o Úbeda llevasen frutos minerales por cualquier camino; sus ganados tenían libre tránsito y pasto por toda clase de terrenos, sin satisfacer peaje ni derecho alguno, y el Rey San Fernando eximió de tributos a cuantas posesiones adquiriese.

Estaba exenta la Orden de la jurisdicción de los ordinarios diocesanos y puesta bajo la protección y amparo de la Santa Sede. Nadie, exceptuando el Císter, podía ejercer sobre ella el derecho de visita, que ella, en cambio, ejercía sobre las Ordenes de Avis, de Alcántara y de Montesa. Ningún prelado podía excomulgar a sus frailes, ni a sus capellanes, ni familiares, y en caso de hacerlo, tenían facultades sus priores y sacerdotes para absolverlos, salvo en los casos reservados por su gravedad al Papa.

La importancia que con sus riquezas, inmunidades y poder llegó a adquirir esta Orden fue tan grande que sus maestres se convirtieron en verdaderos príncipes eclesiásticos, temidos y mimados por los reyes, que los admitían en sus Consejos, y a quiénes llamaban a concilio los papas, dándoles también parte de su elevación al solio pontificio. Esta situación preponderante recibió el primer golpe con la incorporación del Maestrazgo a la Corona, llevada a cabo por los Reyes Católicos, en su propósito de robustecer el poder real, y cesó en el siglo XIX en que la incautación de los bienes de la Orden por el Estado y la abolición de sus fueros y exenciones la dejaron reducida a la categoría de corporación puramente honorífica.

Se compuso en sus orígenes de caballeros y religiosos profesos, que vivieron casi desde el principio con separación, habiendo entre los primeros solamente el número de clérigos necesario para su dirección espiritual. Aquellos debían presentar para su admisión, al igual que en Santiago, Alcántara y Montesa, las pruebas de nobleza de las que se ha mostrado siempre muy celosa esta Orden, y hacer los votos ordinarios, comprometiéndose a defender la fe católica ya guerrear sin descanso contra los moros; desde el año 1652 añadían a dichas obligaciones la de defender la Inmaculada Concepción de María.

El Pontífice Paulo III por Bula dada en 1540, autorizó a los caballeros para contraer matrimonio, y actualmente los antiguos votos han sido sustituidos en su mayor parte por breves oraciones. En los comienzos de este siglo se ha adoptado para todas las Órdenes Militares españolas un uniforme igual, no diferenciándose los caballeros de ellas nada más que por la cruz, que es el distintivo especial de cada una, consistiendo la de Calatrava en una cruz roja flordelisada, que se lleva sobre el pecho en el uniforme, y al costado izquierdo en el manto blanco que constituye el traje de ceremonia, propio de las festividades religiosas.

Hechos de armas y principales acontecimientos

Cuando dueños los moros africanos de la mayor parte de la Península, estallaron entre ellos las primeras rivalidades que tanto habían de facilitar a nuestros antepasados la obra de la Reconquista, el antiguo obispado de Oreto, enclavado en la cuenca alta del Guadiana, y cuyo centro era la ciudad del mismo nombre, fue teatro de las más enconadas luchas entre los invasores, que acabaron por asolar esta población, obligándoles a trasladar, ya en el siglo VIII, la cabecera de aquella comarca a la villa de Calatrava, que situada en la orilla misma del Guadiana y en la confluencia de los caminos romanos que desde Andújar y Mérida se dirigen por Consuegra a Toledo, era punto estratégico de la mayor importancia, que ellos acrecentaron más aún fortificándola con esmero. Conquistado Toledo por Alfonso VI fueron esta ciudad y Calatrava los puntos de partida de las Sangrientas expediciones con que moros y cristianos se hostilizaban de continuo mútuamente. En una de ellas, año 1138, llegaron los musulmanes hasta las mismas puertas de Toledo, y en otra, año 1143, encontró honrosa muerte Munio Alfonso, Alcaide de la antigua capital del reino visigodo, que hasta entonces había sostenido con fortuna el estandarte de la cruz enfrente de su colega de Calatrava, el sanguinario Faraj Abdalí. Estos sucesos probaron hasta la evidencia que la seguridad de Toledo dependía de la posesión de Calatrava, y en su consecuencia Alfonso VII decidió apoderarse de ella, como lo efectuó en enero de 1147, entregando la villa a los Templarios para su conservación y defensa.

Muerto Alfonso VII el Emperador se dispusieron los almohades en 1158 a invadir la cuenca del Guadiana, y desesperando los Templarios de poder defender la plaza, en vista de los formidables preparativos que hacían los infieles para recuperarla, decidieron devolverla a la Corona, haciendo entrega de ella al Rey Don Sancho III, quién comprendiendo la dificultad de hacer por su cuenta lo que no podía hacer una Orden tan poderosa, mandó pregonar que si alguien se atrevía a tomar a su cargo la defensa de aquella villa se le daría en propiedad, con derecho de que la pasase a sus sucesores.

Hallábanse a la sazón en Toledo fray Raimundo Siena, abad del monasterio de Santa María de Fitero, y fray Diego Velázquez, religiosos ambos del Císter, y al ver que nadie aceptaba el ofrecimiento del monarca, llenos de celo por la religión, tomaron sobre sí tan arriesgada empresa, firmándoles el Rey en Almazán, enero de 1158, la carta de duración, en virtud de la cual pasaba la villa de Calatrava a ser propiedad de la Orden del Císter, con tal de que esta la defendiese de los enemigos de la cruz. El arzobispo de Toledo, por su parte, ofreció la absolución de sus culpas a todos los que acudiesen en socorro de aquella plaza, ya tal llamamiento acudieron multitud de caballeros y hombres armados, muchos de los cuales profesaron en la Orden, y acompañados por ellos partieron los dos monjes para Calatrava; añadieron nuevas fortificaciones a las existentes y lo pusieron todo en disposición de resistir el recio choque que contra la villa proyectaban los moros.

Para consolidar más aún su posición marchó después fray Raimundo a Fitero, y predicando allí la lucha contra los enemigos de la fe, recogió dinero, armas y bastimentos, y pudo volver a la plaza al frente de una multitud de monjes, labradores y artesanos -que algunos historiadores cifran en 20.000-, a todos los cuales estableció en sus nuevos dominios repartiéndolos entre las aldeas y campos de los alrededores de la fortaleza, que quedó de esta manera convertida en una posición de las más formidables que entonces se conocían. Toda aquella muchedumbre de defensores se organizó, como era natural, por el estilo de las órdenes monásticas que tantos laureles e influencia habían conquistado peleando en los Santos Lugares, estableciendo el fundador la debida separación entre los monjes de coro y vida contemplativa y los caballeros militantes, cuya misión había de ser hacer la guerra a los infieles.

Por el año 1163 murió fray Raimundo -hoy San Raimundo de Fitero-, cuyo talento y virtudes le habían conquistado el respeto de todos, y en 1196 su compañero fray Diego Velázquez, que corno hombre de guerra había sido el brazo derecho de aquel y su consejero y amigo de confianza. Muertos estos dos fundadores entró la discordia en el seno de la comunidad, por repugnar a los caballeros -que eran el nervio de la Orden- seguir viviendo bajo el gobierno de un abad, y en consecuencia eligieron un Maestre para que los dirigiera, retirándose los monjes a Ciruelos, abandonando a sus hermanos el señorío de Calatrava.

El primer Maestre, Don García, considerando insuficientes las Constituciones dejadas por fray Raimundo, y deseando ensanchar la esfera de acción de la Orden, que no debía limitarse según su juicio a defender aquella importante villa, acudió al Capítulo General del Císter para que le marcase forma de vida, como al principio hemos indicado.

Accedió aquel, convirtiéndose así la milicia del mundo en milicia de Dios, y pasando a ser los caballeros hermanos y no familiares del Císter. Se reservó al abad y monasterio de Scala-Dei la inspección de la comunidad de Calatrava, y se modificó, en obsequio de ésta, la regla de San Benito para que no estorbase a los caballeros el ejercicio de las armas. Estos debían hacer voto de castidad, pobreza y obediencia al Maestre y vestir el hábito blanco del Císter, con un escapulario debajo de la túnica, y cosida a él una capilleta que asomaba por el cuello.

De esta manera la naciente Orden Militar de Calatrava, fundada como dijimos en 1158, quedó establecida sobre nuevas bases, obteniendo las aprobaciones de la Santa Sede, que también dejamos referidas. Pronto por su lealtad hacia el Rey Don Alfonso VIII, a quién prestó auxilio cuantas veces la requirió, fue adquiriendo la Orden mercedes y donaciones, y tan rápidamente crecieron su poder y su fama, que el Rey de Aragón hubo de solicitar su ayuda para contener las correrías de los moros de Valencia, re- compensando sus buenos servicios con la donación de lugares conquistados, y hasta de villas tan importantes como la de Alcañiz, que fue asiento de sus principales encomiendas.

Su cuarto Maestre, don Nuño Pérez de Quiñones, guerreó con fortuna como sus antecesores y alcanzó del Capítulo del Císter, reunido en Borgoña, nueva regla de vida, que fue confirmada en 4 de noviembre de 1187 por el Papa Gregorio VIII, según también referimos. Venciendo con el Rey Don Alfonso en Alarcos pasó este Maestre por la amargura de ver su casa matriz de Calatrava en poder de los infieles, la cual le obligó a vivir errante con sus caballeros algún tiempo hasta que conquistado el castillo de Salvatierra, en las estribaciones de Sierra Morena, hicieron de él durante doce años el baluarte y casa principal de la Orden.

Entretanto los caballeros aragoneses, separándose de la obediencia que debían al Maestre, eligieron otro en la persona de don Garci López de Moventa, pretendiendo convertir en convento mayor de aquella la encomienda de Alcañiz. Don Martín Martínez, que sucedió a Quiñones en el maestrazgo, recabó del Papa Inocencio III la confirmación de nueva regla, la cual hizo este en 28 de abril de 1199, tomando bajo su protección los castillos de Salvatierra y de Calatrava, no obstante hallarse el último en poder de los infieles, y condenando el cisma promovido por los caballeros aragoneses, quienes, en vista de la actitud del Pontífice, hubieron de volver otra vez a la obediencia de don Ruiz Díaz de Angüas, que siendo Comendador Mayor hizo afortunadas correrías por tierras de moros, tomándoles muchos castillos y lugares, defendiendo también con tesón la residencia de Salvatierra, sitiada por los almohades, y cuando, después de tres meses de sitio, no quedaban de aquella más que ruinas, se retiró con los pocos caballeros que sobrevivieron al desastre a la villa de Zorita, donde admitiendo nuevos afiliados se rehizo la Orden, que pudo así unirse al ejército que humilló el poderío de la media luna en la gloriosa batalla de las Navas de Tolosa, no sin que antes tuviese el valeroso Maestre la satisfacción de ver recuperada por la fuerza de las armas la villa de Calatrava, cuna y solar de la Orden. A la toma de aquella siguió nueva confirmación papal de la regla, expedida por el mismo Inocencio III en 20 de mayo de 1214, siendo ésta la última de las confirmaciones apostólicas que obtuvo; las reales puede decirse que fueron tantas como monarcas hubo en Castilla desde Sancho III, sin contar las otorgadas por los Reyes de Aragón.

El octavo Maestre, don Martín Fernández de Quintana, hizo donación de la villa de Alcántara a la Orden de San Julián del Pereiro, con la cláusula de que ésta había de estar sujeta en todo tiempo a la visita, corrección y reforma de Calatrava, y levantó, en 1216, la fortaleza de Calatrava la Nueva, frontera de Salvatierra, a la que se trasladó la comunidad, abandonando la antigua residencia, que además de ser malsana había perdido su importancia estratégica después de los notables progresos realizados en los últimos años por las armas castellanas.

Siguiendo el pendón del Rey San Fernando sojuzgaron las milicias de Calatrava el reino moro de Baeza, conquistaron las fortalezas de Martos, Andújar y Arjona, y tomaron parte en la rendición de Córdoba, Jaén y Sevilla, no habiendo, puede decirse, empresa alguna de significación contra los infieles, en que la Orden, entonces en el apogeo de su gloria, no desempeñase uno de los papeles principales. La ambición de ganar importancia política e influencia preponderante en los asuntos del reino hizo olvidar pronto a los poderosos maestres que por su misión especial debían permanecer ajenos a las discordias civiles que ensangrentaron el suelo de Castilla desde el reinado de Don Alfonso X "el Sabio", y así se vio a la Orden alzar su pendón a favor del Infante Don Sancho contra el Rey su padre y apoyar en tiempo de Don Juan II la rebelión del Infante Don Enrique, sin perjuicio de que más tarde el propio Maestre don Pedro Girón fuese uno de los magnates que mayor parte tomaron en las turbulencias del reinado de Don Enrique IV el Impotente. También su hijo y sucesor, don Rodrigo Téllez Girón, tomó partido por la Princesa Doña Juana la Beltraneja, presentándose en esta ocasión -como en la guerra civil del reinado de Don Pedro I el Cruel- divididos los calatravos en dos bandos, pues muchos caballeros abrazaron la causa de Doña Isabel I la Católica.

Pero con ser lamentable esta injerencia de la Orden en los asuntos públicos, no lo fue tanto como el espectáculo que ofreció a menudo con sus discordias intestinas, atizadas por la ambición y la soberbia de algunos de sus miembros, ansiosos de alcanzar la dignidad de maestre, tan codiciada por la influencia que gozaba, como por sus cuantiosas rentas. Bajo el gobierno de su 17º Maestre, don García López de Padilla, alzose el Comendador Mayor don Gutiérrez Pérez disputándole sus derechos, y se dio por primera vez el caso de que los dos bandos acudiesen a las armas para ventilar sus diferencias, durando la lucha cuatro años, hasta que decidieron acudir al papa como árbitro, quién, como era de esperar, sancionó la elección de don García.
Poco después se declaraba en abierta rebeldía el Clavero don Fernán Ruiz, apoyado por otros descontentos, con el pretexto de que el Maestre don García conspiraba para poner en el trono a don Alonso de la Cerda, y le depusieron nombrando en su lugar a don Alemán, Comendador de Zorita. Aquel apeló al Císter, y la injusta sentencia, dictada sin oír siquiera a don García, fue revocada; pero la discordia latente estal1ó pronto, poniéndose esta vez a la cabeza de los descontentos el Clavero don Juan Núñez de Prado, que encerrándose en Ciudad Real sostuvo larga y porfiada lucha con los partidarios del Maestre, y viniendo con él a las manos le venció, entrando después a degüello en Migueliturra, donde cometió toda clase de atropellos, castigando así el delito de su fidelidad a su señor natural.

Depuesto al fin Don García, a pesar de las protestas del Císter y del mismo papa, fue elegido Maestre el turbulento don Juan Núñez, quién fue a su vez combatido por otras rebeliones, siendo la principal de ellas la de la Encomienda de Alcañiz, que provocó un verdadero cisma, que pudo ser fatal para la Orden, y que se solucionó al fin pacíficamente, gracias a la intervención del Rey de Aragón, bien conocido es el desastroso fin que tuvo este Maestre, víctima de la perfidia del Rey Don Pedro, y oportuno es que anotemos que la poderosa Orden, tan celosa en otro tiempo de sus prerrogativas y derechos, recibió tamaña afrenta sin la más leve protesta. Tuvo empeño el monarca en que fuese entonces elegido don Diego García de Padilla y, así se hizo, pero tampoco pudo gozar con tranquilidad de su cargo, pues tuvo que sofocar la rebelión del Comendador Mayor, don Pedro Estébanez, que estuvo a punto de suplantarle.

Tan funestos ejemplos fructificaron, como era de esperar, y el nuevo Maestre, don Martín López de Córdoba, fiel servidor de Don Pedro el Cruel, tuvo pronto un competidor en la persona de don Pedro Muñiz, amigo y partidario de Don Enrique de Trastamara. Desde que la Orden había dado en mezclarse activamente en los asuntos públicos, los reyes hicieron todo lo posible por intervenir en los de aquella, y muy especialmente en la elección de Maestre, que procuraron recayese en persona a ellos grata, a lo que se prestó por lo regular dócilmente el Capítulo. Esta docilidad rayó en el más humillante servilismo cuando por voluntad del monarca fue elegido el célebre Marqués de Villena, sin ser caballero profeso de Calatrava, y hallarse además casado. Lo irregular del caso y el disgusto que causó tal elección en los que se consideraban con mejor derecho a ocupar su puesto hicieron que muchos de los frailes reunidos en Calatrava eligieran a don Luis González de Guzmán, y muerto el monarca protector de Villena todos negaron obediencia a éste, anulando su elección el Císter, y eligiendo a su rival, al que no faltó tampoco un competidor en los últimos días de su gobierno.

Don Alonso de Aragón fue el 27º Maestre, alcanzando también esta dignidad sin haber previamente sido caballero profeso; pero como al romperse poco después las paces entre los reyes de Navarra y Castilla se puso de parte del primero, fue destituido por traidor. Hubo, sin embargo, tal disparidad de opiniones en el Capítulo que resultaron con votos el propio don Alonso, don Pedro Girón y don Juan Ramírez de Guzmán, surgiendo de aquí un nuevo cisma, pues el primero se refugió en Alcañiz, no conformándose con dejar el cargo, y el segundo pretendió imponer su autoridad en los lugares de Andalucía, estableciendo su corte en Osuna. Esta situación duró diez años y medio al cabo de los cuales quedó sin oposición al frente de la Orden don Pedro Girón, hombre turbulento y ambicioso, que, aspirando a la Corona de Castilla, hizo renuncia del maestrazgo en su hijo bastardo don Rodrigo Téllez Girón, que sólo tenía entonces ocho años de edad, renuncia que fue aprobada por el papa y que no produjo tampoco ninguna pro- testa entre los frailes, como si tal cargo, en vez de electivo, fuese hereditario.

El último Maestre, antes de llevarse a cabo la incorporación del maestrazgo a la Corona, y el que hacía el número 30º fue don García López de Padilla. Ya antes de su muerte comisionaron los Reyes Católicos a don Alonso Gutiérrez para tratar con la Orden de la incorporación, a lo que ésta accedió con la sola condición de que no saliesen de ella los bienes que le pertenecían. Aprobó el Pontífice Inocencio VIII el proyecto de los monarcas, prohibiendo que los caballeros eligiesen en lo sucesivo Maestre, bajo pena de nulidad, y así cuando murió don García perdió la Orden su existencia independiente, quedando desde entonces vinculado el cargo de Maestre al Rey de Castilla por disposición expresa del Papa Adriano VI en 1523. Desde esa fecha vino a ser una corporación meramente honorífica y nobiliaria.

Su traje capitular consiste en un manto blanco con una cruz roja flordelisada de trazos iguales.

Requisitos para el ingreso en la Orden de Calatrava

El pretendiente que desea ingresar en ella probará en sus cuatro primeros apellidos ser hijodalgo de sangre a fuero de España, y no de privilegio, con escudo de armas, él, su padre, madre, abuelos, abuelas, sin haber tenido oficios él, ni sus padres, ni abuelos. Tampoco se puede conceder hábito a persona que tenga raza ni mezcla de judío, moro, hereje, converso ni villano, por remoto que sea, ni el que haya sido o descienda de penitenciado por actos contra la fe católica, ni el que haya sido o sus padres o abuelos procuradores, prestamistas, escribanos públicos, mercaderes al por menor, o haya tenido oficios por el que hayan vivido o vivan de su esfuerzo manual, ni el que haya sido infamado, ni el que haya faltado a las leyes del honor o ejecutado cualquier acto impropio de un perfecto caballero, ni el que carezca de medios decorosos con los que atender a su subsistencia.

EL ESTADO FALLIDO DE LAS AUTONOMÍAS POLÍTICAS


La denuncia, muy generalizada, de las autonomías políticas, como una de las causas fundamentales de la crisis profunda que padece España, y que está poniendo en grave peligro su unidad, exige poner en claro que hubo una beligerante oposición a las mismas.

No son equivalentes uniformismo y unidad, como no lo son diversidad y dispersión. La diversidad enriquece, la dispersión aniquila. La uniformidad acogota, la unidad fortalece.

Por eso, a los que hoy hacen, -muchos en número- esta denuncia, y no recuerdan que dieron su voto a la Constitución, y lo han reiterado a los partidos políticos, pilares del sistema que la elaboraron, tenemos que recordarles que entre los que participamos en esa oposición beligerante a las autonomías políticas, nos encontrábamos, los que en Fuerza Nueva tratamos de exponer, para conocimiento del pueblo español, las razones y las argumentos, en que nos apoyamos.

Antes de que la Constitución de 6 de diciembre de 1978 se aprobase por mayoría en referendum, yo di una conferencia en Madrid, el 18 de Mayo de 1.978, con el siguiente título: “La unidad de España en el proyecto de Constitución”, y que, con otras palabras y abundantes pruebas, completé, siendo ya diputado, en 1979, en el debate sobre los Estatutos. De mis intervenciones en el Congreso, y fuera de él he dado cuenta detallada, en el volumen II de “Escrito para la Historia”. La conferencia a que acabo de aludir, queda trascrita literalmente a continuación:

“Mientras se discute en el Congreso sin chaqueta, porque los diputados no pueden aguantar el calor. España se deshace a pedazos. Suena hasta a humor negro que se haya aprobado por la Comisión correspondiente el art. 1 del proyecto de Constitución, en el que se lee; y decimos que suena a humor negro porque, mientras se llegaba a esa redacción de arranque, los padres, a las esposas y a los hijos de los guardias civiles y policías armados que morían en ese momento acribillados por las balas asesinas o por las explosiones de goma 2 la libertad no era otra que la de matar a los suyos; la justicia no era otra que la impunidad presagiada en las amnistías y en los anuncios de diálogo con la ETA; la igualdad no era otra cosa que la de ser enterrados y recibir una medalla a título póstumo , y el pluralismo político no era otro que el caos, el desorden, el terrorismo y la violencia que están cubriendo de sangre y pánico muchas ciudades españolas.

Con independencia de su contenido, el anteproyecto de Constitución, examinado y discutido ahora por la Comisión correspondiente, es inviable, porque, en un clima tenso como el que España vive, falta la madurez y la serenidad de juicio que son imprescindibles para confección de una ley constitutiva.

Por si eso fuera poco, el intento adolece, además, de dos fallos fundamentales: uno, que, no habiendo sido convocadas las elecciones de 15 de junio de 1977 con carácter constituyente, el mandato conferido por los lectores no comprende la elaboración de un texto constitucional; y sólo por ello la Constitución sería nula.

Lo que está en juego, en última instancia, como tantas veces hemos dicho, es España como nación, como criatura histórica, como entidad soberana. Y está claro que ningún gobierno, ningún Régimen, ni menos la Monarquía, cuya única legitimidad arranca del 18 de julio, puede comprometer la existencia misma de la nación. 

Si nos quedamos sin España, si España pierde su unidad, aquello que la vertebra y la vivifica, si la dejan sin alma, sin razón de ser, es inútil seguir discutiendo. Hacer una Constitución para lo que se ha desconstituido, para lo que se ha dejado de existir; más, aún, para aquello que se da por supuesto que no existe o, a lo sumo, que está llamado a desaparecer sería tanto como confeccionar un vestido para un cadáver o para un enfermo de gravedad, condenado a muerte. Pero a los muertos no se les confeccionan vestidos, sino mortajas, y para los pueblos que han dejado de existir por falta de vitalidad interna, no se elaboran constituciones, sino que, explicita o tácitamente, se suscribe una dimisión histórica.

Ya sé que espíritus moderados, desde la frialdad de su gabinete, desde la obediencia a consignas ocultas o desde la hipocresía, en ningún caso se pone en juego la unidad de España.

Se trata –nos dicen- de una forma distinta de entender esa unidad y, por supuesto, en nada coincidente con la postura centralista de Estado recibido y con la imposición monopolística de la impronta castellana al resto de las regiones españolas. Se trata del reconocimiento de la España plural y diversa, de modo que los planteamientos constitucionales, lejos de disgregar a España, contribuyen al fortalecimiento de su unidad.

Bastaría para deshacer el valor dialéctico y suasorio de este lenguaje recordar el que ha sido empleado hasta la fecha por fautores del cambio político; pero conviene emplear argumentos de fondo.

El artículo 2ºdel proyecto aprobado por la Comisión de Actividades Constitucionales, a primera vista, puede dejarnos tranquilos: la autonomía no sólo no contradice la unidad de la nación, sino que la fortalece por el juego de la solidaridad entre las nacionalidades y las regiones autónomas.

Pero las cosas no son tal y como se pintan, sino tal y como son. Lo que aparece en el cuadro es materia pictórica, más o menos artísticamente configurada, mientras que aquello que se halla en el mundo de las realidades es mineral, vegetal o anormal, con unas propiedades ontológicas distintas a las de material pictórico.

Vayamos, pues, del teorema figurativo en ocasiones abstracto, a ese mundo de las realidades; del área de las declaraciones sobre la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, a las empresas en crisis, a los obreros en paro, a la inflación creciente y a los asesinados por la ETA; a la nación española a punto de hacerse pedazos.

Primera contradicción que facilita la tarea sucia de deshacerse a pedazos:
En el párrafo 2º del art. 1º del proyecto constitucional se dice que el pueblo es soberano. Por consiguiente, si no hay nada por encima de él que debe respetar, si todo lo que se arbitra por mayoría es bueno y debe aceptarse –pues ahí es donde se halla el peso específico, el centro de gravedad de la soberanía-, es evidente que si se acuerda que la nación española es divisible, será precisa la aceptación de esa voluntad soberana.
Por ello, la declaración enfática del art. 2º sobre la indivisibilidad de la nación española y la indisolubilidad de la patria común, se halla permanentemente en precario. Lo honesto, pues, sería decir claramente que esa indivisibilidad de España se mantendrá mientras la voluntad soberana del pueblo no decida otra cosa. No aclararlo así constituye una farsa, que si en todo caso es lamentable, lo es aún más en un sistema político que dice respetar la voluntad del pueblo.

De aquí que una de dos:

o el art. 2º queda supeditado al 1º, en cuyo caso supuesto la unidad de España es divisible por voluntad popular;

o el art. 2º es independiente y aún superior al 1º, en cuyo caso la voluntad popular no se respeta y la soberanía no reside en el pueblo.

En este sentido, era más lógico y, sobre todo, más sincero el Principio IV del Movimiento. El principio se proclamaba, por su propia naturaleza, permanente e inalterable, siendo nula cualquier disposición contraria al mismo.

La voluntad popular tiene autonomía muy amplia, poderes, decisiones evidentes, pero a lo que no alcanza, salvo que se admita el autogenocidio, es a destruir los presupuestos de su propia existencia. La voluntad popular puede decidir sobre las líneas maestras de la arquitectura política, lo que no puede es, a no ser que se admire el absurdo, destruir el suelo y el subsuelo sobre el cual el edificio ha de levantarse.

Y ello es así, porque la soberanía no reside en el pueblo –y ésta es la gran mentira del proyecto constitucional-, sino que viene de Dios; y hay, por ello, un derecho divino revelado o natural, que constituye el presupuesto de la dignidad y de la libertad del hombre y de la recta ordenación de la comunidad política. Ese derecho pone una frontera a la voluntad humana individual o patrimonio histórico – la Patria- que cada generación recibe no como un dominio quiritario, sino como una herencia en administración, que debe conservar y enriquecer y nunca menoscabar o dilapidar.

De aquí que el precedente de la reforma política fuese malo. Al discutirse en las últimas Cortes franquistas el proyecto de Reforma, y plantearse que el tema de la derogación del Principio VIII, es decir, el de los cauces de representación política, eliminándolos de carácter natural, y por tanto las instituciones sociales básicas, para sustituirlos por la constitución artificial de los partidos políticos, se dio paso libre a la piqueta destructora.
Si el Principio VIII ni era permanente por su propia naturaleza, sino susceptible de reforma o derogación como cualquiera de las leyes constitucionales o fundamentales, también lo podrán ser los demás, y entre ellos el VII y el IV, que tampoco son presupuestos anteriores a la Constitución, sino materia sometida a su articulado y por ello a la voluntad popular.

Esta es la razón por la cual, en pura lógica, se haya cuestionado la legitimidad de la Monarquía y la unidad de España. La legitimidad de la Monarquía, en el Congreso, la ha cuestionado en nombre del PSOE, que no gobierna pero tiene un participación sustanciosa en el poder.
En cuanto a la unidad de España, el diputado Francisco Letamendia quiso que se proclamara constitucionalmente el principio de la autodeterminación, es decir, la capacidad de las llamadas regiones hasta ahora para seguir unidas o separarse de España, constituyendo un Estado independiente.

Y decimos que es lógico, porque no se puede sentar un principio falso, por elegante que sea su exposición gramatical, y escandalizarse por sus consecuencias: sobre todo cuando las mismas inciden en lo que se consideró inmune a cualquier tentativa de asalto.

Pero sigamos con la argumentación de fondo y hagamos las siguientes preguntas:

I. ¿Son compatibles los conceptos unidad de la nación y autonomía de las nacionalidades que la integran?

II. ¿Dónde está la diferencia entre nacionalidad autónoma y región autónoma?

III. ¿Es posible no ya el reconocimiento, que dice muy poco, sino la garantía de la solidaridad entre las nacionalidades y las regiones autónomas?

Nación española y nacionalidades que la integran

Que España está integrada por regiones es un hecho palpable que se detecta a simple vista; y es, por otra parte, un derivado histórico en el que, por conocido, resulta innecesario detenerse.

¿Pero cabe una nación compuesta o resultado de un mosaico de nacionalidades?

En primer lugar, la distinción pretendida entre nación y nacionalidad es el vínculo que liga a la persona con su nación. En este sentido nato, yo soy español porque tengo la nacionalidad española, y la nacionalidad española la integramos quienes tenemos esa nacionalidad. Toda esa explicación distinta es una lucubración engañosa que induce a la confusión; y uno de los males inherentes a la democracia parlamentaria es la busca de doble o múltiple sentido a los vocablos, porque para eso la voluntad soberanía puede embarcar ideas contradictorias en la misma locución.

Nacionalidad, pues, no es otra cosa que nación, y por ello alguien ha dicho (Roca Junyet), recusando la palabra nacionalidad, que España es no una nación de nacionalidades como quiere el proyecto de ley constitutiva, sino una nación de naciones, aunque ello sea una barbaridad.

Y es una barbaridad porque, si se es nación, la nación no puede comprender naciones, y si hay naciones distintas, la unidad de a nación no existe, es una ficción sin respaldo real.

La reflexión hay que llevarla a otro terreno: al binomio Nación-Estado.

Desde Mancini, el correlato ente una y otra era evidente; cada nación requería un Estado. Si no lo tiene, lo busca para ponerlo a su servicio. Las naciones europeas que alcanzaron últimamente su unidad –Alemania, Italia, Rumania-, dispersas y fragmentadas, buscaron su Estado, y cuando lo crearon surgió la unidad nacional respectiva. El Estado jugó su papel integrador porque, en definitiva, el Estado es el sello político de la nacionalidad

Hoy, sin embargo, se intenta romper el binomio Nación-Estado. Se pretende justificar –y ahora se aplica al momento español- un Estado multinacional. Y ese intento de justificación explica el art. 2º del proyecto que estudiamos. Lo que ocurre es que el artículo, como fruto del pacto, no se atreve a consagrar un Estado multinacional, o dicho con las frases al uso: un Estado español, por una parte, y unas naciones, por otra; de manera que lo sustantivo sean las naciones y lo adjetivo y puramente artificial lo sea el Estado.

La fórmula del compromiso es contradictoria, porque, evidentemente, cabe la posibilidad teórica de que España desaparezca como algo sustantivo, convirtiéndose en Estado; pero lo que no cabe, ni en el mundo de las ideas ni en el de las realidades, es que España sea una nación y también lo sean, aunque se las califique de nacionalidades. Las comarcas que hasta ahora la han integrado. Por ello: o España es nación y no existen las nacionalidades, o, si existen las nacionalidades, España no es nación sino un trozo de geografía, un país, el adjetivo identificar de un Estado.

Pero esta nomenclatura política no ha surgido ahora, de momento y por generación espontánea. No ha sido fruto de una improvisación. Conviene rastrearla, porque conociendo su origen, su itinerario político y su difusión, alcanzaremos a comprender su verdadero alcance y trascendencia.

La nomenclatura que hoy cobra nuevo vigor y actualidad, por lo que a nosotros respecta, nace en Cataluña. Pedro Muntanyola y Prat de la Riba, en el certamen celebrado en Sabadell en 1893, dicen: “¿Cuál es la Patria de los catalanes?: Cataluña. ¿No es España, pues, la Patria de los catalanes? España no es más que el Estado o la agrupación política a que pertenecemos. ¿Y qué diferencia hay entre Estado y Patria? Que el Estado es una entidad política, artificial, voluntaria, y la Patria una comunidad histórica, natural, necesaria”.

De lejos le viene la idea a quien fue miembro de la Generalidad en época aciaga, el honorable Tarradellas. Por ello recuerda, sin duda, que Macià y Companys, el 14 de abril de 1931, proclamaron la República catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica.

¡Qué serie de combinaciones –ya en aquella época- para no hablar de España, sino de República española o de Estado español!

Traer a colación cuanto dijo sobre el tema Sabino de Arana sería interminable. Su odio a España fue obsesivo; más grande que su amor al pueblo vasco, como dijo Unamuno. Basta recordar su júbilo ante la posibilidad de que España desapareciese como resultado de una guerra internacional o intestina.

Pero el pensamiento de Arana podemos leer: “¿Qué es el nacionalismo vasco? El sistema político que defiende el derecho de la raza vasca a vivir con independencia de toda otra raza. ¿Infiérase de lo dicho que el vasco no es genéticamente español? Sí señor. Afirmar que el vasco sea español es incurrir en un triple desatino étnico, geográfico y político. ¿Qué es Euzkadi? Euzkadi, históricamente, suena lo mismo que raza vasca, pueblo vasco, nación vasca. ¿Con qué derecho se les privó de su independencia?. Con el derecho de la fuerza”.

Cuándo ha renunciado a esta doctrina el Partido Nacionalista –vasco? ¿Y no está perfecta concordancia con ella la exposición de Francisco Letamendia, aunque no milite en el PNV?

En idéntica línea de pensamiento y refiriéndose a Galicia, Larmas de Carvajal, en versos sonoros, convoca al levantamiento: “¡Gallegos!, nos alumbra la estrella más propicia, el Dios de las victorias nos da su protección; ¡nobles y bravos hijos de mi leal Galicia, triunfe la justicia! ¡Sonó la hora de nuestra redención! Galicia era una esclava cuyo soberbio dueño la explota y la maltrata después sin compasión. Hoy la oprimida patria despierta de su sueño. Hoy el cordero manso conviértese en león”.

Sobre las ideas vertidas por Blas Infante se construye, rebasándolo, un andalucismo que en 1933, como conclusión del Congreso celebrado en Córdoba por las juntas liberalistas de Andalucía, exige la creación de un Estado andaluz libre, inspirador sin duda de la tesis de Domingo Ortz.

En Canarias, por el novísimo movimiento independentista que dirige Cubillo desde el extranjero, se propugna la creación de un Estado guanche, independiente y marxista.

Hasta Castilla, indignada más que convencida a revolverse contra tanto despropósitos. Y no ahora, sino hace años, expresó, de manera muy viva, su disgusto y su protesta, a través de Luis Carretero y de Beniro Mariano Andrade, que amenaza en su libro: “¿Hasta cuándo Castilla va a tolerar este trato desigual? ¿Es que en España sólo es atendido y respetado el que grita, el que amenaza? Porque, si es así, Castilla debe apercibirse también a gritar y amenazar”.

Blas Piñar

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El Adviento, preparación para la Navidad.


TIEMPO PARA PREPARARSE Y ESTAR EN GRACIA PARA VIVIR CORRECTAMENTE LA NAVIDAD.

Diario Ya. El Adviento marca el comienzo de un nuevo año litúrgico en la Iglesia y se denomina así al período que precede la Navidad. Este año 2012 comienzó el domingo 2 de diciembre y finaliza el 23 de diciembre, son cuatro semanas de preparación para la “venida” ("adventus") de Jesucristo. 

En nuestra sociedad actual, algunos viven este periodo previo a las “navidades” con alegría porque las calles se iluminan con las luces navideñas, se compran y reciben regalos, se celebran comidas y cenas especiales con compañeros de trabajo o de aficiones… Pero, ¿qué sentido real tiene para los cristianos este periodo previo conocido como “Adviento? ¿Cómo podemos prepararnos para vivirlo con un sentido cristiano?

La liturgia de la Iglesia viene utilizando el color morado para esta época, como símbolo de penitencia, espera del Señor.

Nos preparamos para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el Universo. También es momento para revisar cómo ha sido nuestra vida espiritual, nuestra vida en relación con Dios y convertirnos de nuevo. Y un tiempo en el que podemos hacer un plan de vida para mejorar como personas.

La Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para el momento de la Parusía a través de la revisión y la proyección. En la ‘revisión’, se reflexiona sobre nuestra vida espiritual pasada y nuestra relación con el Señor y el prójimo. En la ‘proyección’, trazamos un plan futuro con nuevos propósitos de mejora espiritual.

En la última semana de adviento preparamos la venida de Jesucristo en la historia, la Navidad. Contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén rodeado de humildad y pobreza y como hombre. Vivimos en este periodo el presente de nuestra vida diaria con la presencia de Jesucristo en nosotros y, por nosotros, en el mundo.